D33: Hormigas

Hace una semana que B. se marchó y parece que fuera ayer. Me gustó mucho su visita, he de decir. Iniciálmente iban a venir S. y B. pero, fortunas de la vida, S. prorrogó el contrato de trabajo y no pudo ser. B. se pateó la ciudad de punta a punta (literálmente), probó algo que a día de hoy seguimos sin saber (teóricamente era pollo, pero tenía pelos y no sabía a nada que se le pareciera a un pollo) y se tomó  tantos cafés y croissants como pudo. Yo compartí muchos de esos momentos con ella, aunque desgraciadamente no todos por motivos de trabajo. Nos probamos vestidos chinos (ahora no me acuerdo del nombre) y subimos al Peak para pasmarnos de frío y volver a regatear en el Temple Street. Cenamos con A. y A. y compartimos con risas el momento de terror a los animales de A. (When we were in Italy, A. went to ask some villagers whether it could be possible to go to the toilett. She fancied Italian and thought she could be Italian for a while. She headed to the house and after two seconds, A. started banging on the door and said to us, open the door open the door. Once she was in the car, she just looked at my dad and said run run run, a dog is barking!!)

Ahora pienso en lo que le decía a mi amiga L. ayer por mail…

Mi despacho tiene hormigas. Suben por las paredes. Antes no había muchas e iban de una en una. Ahora hay más y recorren el mismo trayecto una y otra vez (Las hormigas generan un aroma al caminar y que es lo que les permite orientarse) El otro día me di cuenta que una hormiga iba en una dirección y otra hormiga justo en la otra. Cuando se encontraron, se pararon, se observaron y juntas emprendieron el camino.

Por eso, en nuestro camino, nosotros decimos con quién compartirlo.

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D32: Caída Libre

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D31: Aire

El contoneo de un piano me invita a escribir más rápido hasta que me dice basta y él sólo se mueve en silencio por la sala con la sensibilidad de su cadencia y el viso de su aire inefable. Observo como recoge los bordes de sus desmanes sin que nadie diga nada- tal vez no lo perciban- y, al igual que el agua cercana al sumidero, contiene por un instante su cuerpo líquido antes de la caida libre que le brinda el final. Agarro las manos del huracán en el que se ha transformado la melodía y me alzo en paso sostenido para volver al suave repiqueteo de un piano con el que comenzó todo el misterio de esta confesión de acción.

Yo he decidido ser aire.

¿Qué has decidido tú?

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D30: Uvas y Piedras

Somos hormigas. Trabajamos sin descanso en busca del pan que nunca viene. Y desesperados aceptamos las migajas de un futuro que no es nuestro. Un futuro que nos obliga a divagar en la planicie translúcida del blanco de nuestra mente intranquila. Y pensamos que vendrán tiempos mejores, pero sabemos que esas frases sólo servirán para apaciguar la indignación que viene cada mes en la nómina. Las mangas de mi camisa golpean un libro que habla de uvas y de ira, y por un momento, pienso que las excavadoras ya han llegado y no resulta sorpresa alguna que mi vecino se tape los ojos, los oidos, los pies, las manos y al final deje de ser un ser antropomorfo para convertirse en una piedra erosionada gota a gota por la desesperación y la impotencia.

Giro el cuello y percibo la risa culpable de una sombra engreida, prepotente y sobre todo mediocre (Oídlo bien, sobre todo mediocre). Acaba de proclamarse dueño y señor de mi vigilia. “Presidente, presidente”- le corea gregario el séquito. Y yo me doy cuenta de lo mucho que deseo darle al stop de esa película de los años cincuenta y del peligro que supone dejar en manos de unos irresponsables, voceras, autoritarios, algunos de ellos ladrones, las llaves de la evolución de mi ciudad.

Me pregunto, cuánto tiempo tardará la excavadora en venir a por mí o si me convertiré antes en piedra.

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D29: Felicidades Mamá!!

 

With all my love…

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